A comienzos del año 1983 ya
visitábamos el Ministerio de la Defensa en la ciudad de Quito y nos
enterábamos de varias historias (algunas sorprendentes) que estaban
viviendo en lo referente al Fenómeno Ovni varios militares de las
diferentes ramas de esta institución, es decir la Fuerza Aérea, el
Ejército y la Marina.
Por estos años la credibilidad de las personas sobre
la existencia del Fenómeno Ovni en nuestro país, únicamente era del 7 %
de acuerdo a la encuestadora Gallup, lo que hacía mas dificultoso
utilizar nuestros argumentos, pues únicamente pesaba el testimonio de
los miembros de estas instituciones y aun ellos se reservaban sus
experiencias y no las compartían con sus superiores, pues temían ser
enviados al “Piso Siete”, nombre con el que ellos identifican al piso
del Hospital Militar de Quito en donde se encuentran bajo tratamiento
psicológico aquellos militares que padecen de problemas de conducta
emocional grave. Así las cosas -y con el agravante de que para los
militares la única ilusión de su vida, mientras se mantienen en estas
instituciones es el “ASCENSO”- el temor de que se vea afectado su AP-7
como ellos le llaman a la Hoja de Vida, les cohibía de hacer públicas
sus experiencias.
Con este panorama, nuestra labor resultaba aun más difícil puesto que
ya por sí mismo es difícil hacerle entender a un militar algo que no
esté dentro de sus esquemas de conocimiento, y máxime cuando siempre
les seguía los pasos la famosa “Inteligencia Militar” (dos términos
entre sí contradictorios) la misma que desvirtuaba cualquier cosa de
acuerdo a los intereses de la institución.
Como ustedes podrán comprobar en la información aquí
presentada, existen aun algunos documentos por allí en los que se puede
observar una especie de “seguimiento” que le dimos a este trabajo
(recuérdese que antes no existía Internet) y muchos -pero muchos- de
los documentos que ahora podrían ser expuestos, fueron quemados en su
momento o enviados al tacho de la basura.
Pero, lo que cuenta son los resultados, es por esto
que estamos escribiendo esta breve reseña que nos indica -de una manera
abreviada- lo que fue el recorrido de 22 años, es decir, desde el año
1.983 hasta el 5 de Abril del 2005 en que salió el sol para nosotros y
el Ministerio de la Defensa me llamó y me dijo textualmente: “SEÑOR
RODRÍGUEZ, SU PETICIÓN DE QUE SE CREE UNA COMISIÓN OFICIAL PARA LA
INVESTIGACIÓN DEL FENÓMENO OVNI HA SIDO ACEPTADA”.
Es en ese momento entonces, cuando tomaron sentido
todos aquellos “ires y venires” hacia y desde las diferentes oficinas
castrenses, tratando de explicarles a los militares (qué misión tan
difícil!) que este tema algún día tenía que pasar de lo especulativo a
lo oficial, pues no podía ser posible que para todo evento considerado
“anómalo” existiera un estamento oficial que se pronunciaba al
respecto, como cuando, por ejemplo, erupcionaba un volcán y enseguida
salían los vulcanólogos a pronunciarse sobre “el color de la alerta”,
los piroplastos y demás ítems….o cada vez que se desbordaba el río Bulu
Bulu, aparecían los miembros del INAMHI para dar sus explicaciones
sobre los “niveles pluviométricos”, el INOCAR y otros hablando de las
características del clima, y, sin embargo, cuando aparecían estos
objetos voladores no identificados posados sobre la misma capital y
llamaban la atención de los ciudadanos a plena luz del día….nadie decía
NADA!, y hasta ahora no lo hacen (pues….les tiemblan las piernas a
los militares ante la sola idea de hablar abiertamente de este tema)
siendo que tales “incursiones” podrían entenderse como una franca
violación al espacio aéreo y sería obligación de la Fuerza Aérea
cumplir con su misión de preservar el espacio aéreo sin importar que
sean objetos terrestres o extraterrestres, para lo que todos los
ciudadanos pagamos nuestros impuestos, pero mas pesan los prejuicios
montados sobre este tema ya que -como sabemos- somos víctimas de una
horrorosa herencia cultural.
El Coronel Lucio Gutiérrez había cumplido con su
palabra, (una oferta planteada directamente a mí en una rueda de
prensa, en términos de en su gobierno todo será diferente). A pesar de
ello, también en su presidencia, una secretaria de apellido Acosta, muy
allegada a él, sería un impedimento -en su momento- para que nuestro
trámite se agilite; sin embargo, encontramos a un excelente asesor de
las presidencia de ese entonces, el Dr. José Dávila Saa, quien escuchó
pacientemente -durante tres horas- mis argumentos lo que sirvió para
que interpusiera sus buenos oficios en aras de que este tramite tomara
su rumbo adecuado.
Es así como existen miles de detalles que podría
contar en este espacio pero no es mi intención el aburrir al lector,
sino el darle una somera idea de que este “Primer Objetivo” se
cumplió. Y con Primer Objetivo me refiero al de Crear una Comisión
Oficial para la Investigación del Fenómeno Ovni, tal como lo
demostramos en los documentos que a continuación les presentamos:
SEGUNDO OBJETIVO
Luego vendría el “Segundo Objetivo” cual es el de
que el trabajo de la Comisión sea presentado al Sr. Presidente de la
República para que -siguiendo los lineamientos de transparencia de la
información-, se haga OFICIAL LA INFORMACIÓN OVNI EN EL ECUADOR….Aquí
una breve reseña de cómo se dieron los pasos para que se consiguiera
este Segundo Objetivo:
Una vez creada la comisión CEIFO, empezaron los primeros tropiezos
impuestos por los mismos militares que integraban la Comisión, pues yo
había solicitado que se nombrara a un representante del Ejército, uno
de la Armada y otro de la Fuerza Aérea, para formar parte de esta
comisión; pero como ya se verá mas adelante en los documentos que
expondremos, la Fuerza Aérea tomaba para sí el proyecto como de su
única competencia, lo que me ponía frente a un muro de cara a las otras
dos instituciones (en donde dicho sea de paso, está realmente el grueso
de las experiencias), pues sin darme cuenta yo todavía -para ese
entonces- la famosa Inteligencia Aérea había colocado a sus pupilos
-una vez más- para que saboteen esta Comisión; y es así como pusieron
para cumplir con este cometido a un connotado “Secretista” llamado
Patricio Salazar de quien mas adelante les contaré la historia.
Esta es el Acta de la primera reunión de la Comisión:
De esta manera, se fueron desarrollando los
eventos en la Comisión CEIFO, en la misma que ciertos miembros de la
FAE -o más directamente los que tienen que ver con lo que se llama POA
(Plan Operativo Anual)-, ya nos tenían preparada la primera sorpresa,
cual era la de que se negaban totalmente a destinar un solo centavo de
presupuesto a esta Comisión, (formando parte de la estrategia de
sabotaje a esta Comisión y estableciendo una estrategia militar
conocida como “colchón invisible” para autoprotegerse en caso de ser
descubiertos, de lo cual hablaremos más adelante), siendo que en los
documentos básicos de su creación -como se podrá advertir- se ordenaba
la adjudicación de un presupuesto para sus actividades; mas, como era
tal la ilusión con la que trabajábamos (la parte civil, al menos) jamás
notamos esta necesidad y además, como nunca le hemos pedido ni un
centavo a nadie -de los militares ni del gobierno- para nuestro trabajo
ya que no estamos acostumbrados a hacerlo pues nunca ha sido el dinero
nuestro objetivo final; de manera que los fondos para cubrir viajes,
alimentación, viáticos, etc. (para todas las gestiones relacionadas con
la Comisión CEIFO), continuaron saliendo de nuestros propios bolsillos
(es decir, de los tres civiles: Jairo Armijos, Neptalí Mena y Jaime
Rodríguez) .
Llegó el año 2007 y con él, otro agitado período de elecciones y de
políticos haciendo su trabajo. Una vez posesionado el presidente
Rafael Correa, empezaron nuestras diligencias de acercamiento a las
personas de la Presidencia de la República para lograr una entrevista
con el señor Presidente y ponerle al tanto sobre las actividades de
esta Comisión, ya que si bien la misma pertenecía al Ministerio de la
Defensa, la misma daba cuentas directamente a la Presidencia de la
República.
Es así como empezamos los acercamientos a través
del Asesor de la Presidencia de la Republica, Dr. Mario de la Torre, a
quien el mismo señor Presidente me había dicho que le entregara la
documentación -en una corta entrevista que mantuvimos en el edificio
de la Corte Suprema de Justicia, luego de que él diera una conferencia
a sus miembro. En este ir y venir de “tramitología”, tuve la
oportunidad de conocer al señor Lenin Moreno, Vicepresidente de la
República, con quien entablamos unos amenos y extensos diálogos, ya que
es una persona con la que se puede conversar muy agradablemente, a tal
punto que tuve el gusto de tenerlo (comitiva incluida) acá en
Guayaquil como invitado a un almuerzo en la casa de mi entrañable amigo
Omar Guevara, en donde nos contaría -ante miembros de la prensa- de sus
aventuras Ovni vividas tiempo atrás.
Uno de los principales problemas con los que nos
encontramos -cuando estábamos recogiendo el testimonio de los militares
para la respectiva investigación-, era el de que sus miembros -quienes
aun no salían del asombro por la liberación de información que se
planteaba frente al tema Ovni- tenían temor de represalias luego de
entregado su testimonio (e incluso a mí me tocó vivir una de ellas –a
la que más adelante me referiré).
Conseguí entonces una reunión con la nueva
Ministra de la Defensa, doctora Lorena Escudero (pues había fallecido
en un trágico accidente la anterior Ministra, esta buena mujer
Guadalupe Larriva), lo que me obligaba a iniciar desde cero los
trámites y a empezar mis contactos con esta nueva Ministra, ya que
paradójicamente en el Ministerio de la Defensa, por increíble que
parezca, cada vez que cambian de autoridades, se cambian
automáticamente todos los procedimientos dictados por los anteriores
funcionarios, (lo que –lógicamente- mantiene distraídas las
actividades de todas estas personas, que de alguna manera justifican
sus jugosos ingresos).
Con la doctora Escudero tuve una reunión muy
cordial ya que ella comprendía todo el largo peregrinar que yo había
tenido que pasar para llegar hasta esa instancia, y de esta reunión
salieron fundamentalmente dos acuerdos, el primero (como lo demuestran
los documentos expuestos a continuación) un documento que liberaba de
cualquier amonestación a todos los miembros del Ministerio de la
Defensa (es decir, los militares de las tres ramas, Fuerza Aérea,
Ejército y Armada), para –voluntariamente- dar su testimonio sin que
éste ocasione represalia alguna por parte de sus superiores; y el
segundo acuerdo, una resolución que consistía en que ella se
comprometía -en el plazo de tres meses- a conversar con el presidente
de la república para que éste autorice la liberación de la información
a los tres comandantes de las Fuerzas Armadas a fin de que ésta sea
puesta en conocimiento del común de la gente.
Aquí una cronología de toda esta “tramitología”:
Me dirigí entonces (y aquí les cuento la historia
de la represalia, tal como lo había anticipado) al edificio del
ejército que queda dentro del Ministerio de la Defensa y fui a
conversar con los militares encargados de entregarme un documento -a
manera de salvoconducto- que me permitiera ingresar en los
destacamentos militares para recabar el testimonio de los mismos.
Cuando estaba siendo amablemente atendido por miembros del ejército que
decían valorar mi trabajo, apareció un tal general Vásconez con una
prepotencia –quizás inspirada en Mussolini- y me preguntó que con qué
autorización estaba yo pidiendo ese documento. Entonces le mostré la
orden firmada por la Ministra de Defensa, doctora Lorena Escudero, a
lo que él me respondió que “a él no le manda nadie, ni siquiera la
doctora Escudero” y que “él únicamente obedecía órdenes del general
Peña”; a lo que respondí que ese momento iba a hablar con la señora
ministra para que se aclare su posición. Me dirigí pues inmediatamente
a la oficina de la doctora Escudero pero ella no se encontraba, razón
por la cual llamé a su secretaria particular y me informó que la
doctora Escudero se encontraba participando de un acto protocolario en
algún destacamento militar.
Como para entonces yo ya había establecido una
buena amistad con el Vicepresidente, Lenín Moreno, me acerqué a la
Vicepresidencia y efectivamente él tuvo la amabilidad de recibirme sin
previa cita. Entonces, le conté lo sucedido y por la conversación que
mantuve en ese momento con el señor vicepresidente, me pude dar cuenta
de que al interior del Ministerio de la Defensa existía una especie de
“complot de obediencia” frente a las órdenes de la señora ministra.
Así las cosas -y habiendo ya transcurrido los tres
meses que la señora ministra nos había pedido esperar para la
desclasificación-, intentamos por varias ocasiones volver a reunirnos
con ella, pero nos fue difícil; entonces optamos por hacer un plantón
en los bajos del edificio del COSENA, justamente el día 24 de Junio del
año 2007 en el que mantendrían una reunión extraordinaria el jefe del
comando conjunto, los tres comandantes de las fuerzas armada,
conjuntamente con la ministra de la defensa, para lo que previamente yo
había enviado una comunicación al General de Brigada Patricio Cárdenas
Proaño, solicitándole que se cumpla con lo acordado con la señora
Ministra.
En este plantón, estuvimos mi buen amigo Neptalí
Mena y yo sosteniendo un gran letrero en la puerta misma del COSENA y
soportando una pertinaz llovizna a las cinco de la mañana, con el
siguiente texto: “SEÑORA MINISTRA, POR FAVOR CUMPLA CON LO ACORDADO EN
NUESTRA REUNIÓN: LA DESCLASIFICACIÓN OFICIAL DE LA INFORMACIÓN OVNI”.
Es así como, a las cinco y veinticinco de la
mañana, se acercó la limusina en la que venía el señor presidente de la
república, economista Rafael Correa, quien detuvo el vehículo justo
frente a nosotros, bajó el vidrio, leyó nuestro cartel, y cerró la
ventana luego de lo cual la limusina ingresó en el edificio del
COSENA. Para entonces, -y sin que yo pudiera advertirlo- ya había
ingresado también el señor vicepresidente de la república (esto me lo
contó él luego); y en cuanto se sentaron en la mesa de conferencias, el
señor presidente le hizo el comentario al señor vicepresidente sobre mi
pancarta, a lo que él dijo estar de acuerdo en que se libere la
información, y es en esta reunión en la que se toma la decisión -por
parte del señor presiente de la república- para que se libere la
información Ovni que poseen los tres comandantes de las diferentes
ramas de las fuerzas armadas.
A partir de ese momento sufrimos una arremetida
“subterránea” por parte de los militares, debido a que al interior de
su institución, está dividida la forma de pensar en lo referente a este
tema, precisamente porque nunca le han dedicado tiempo a la
investigación; pues cada vez que tenemos que interrelacionarnos con los
militares se puede notar en sus rostros la mala gana con la que manejan
esta información y es aquí donde vuelve a aparecer el famoso coronel
Salazar –cuya historia había quedado pendiente en alguna parte de de
esta reseña-, y quien en medio de su desesperación, se dedicó a dizque
crear otra comisión para investigar -él solito- el fenómeno ovni y
poder justificar lo que ante sus autoridades venían tramando, no
contento con haber sacado un jugoso presupuesto para la así denominada
Agencia Espacial Ecuatoriana, una agencia que -como lo han reconocido
más de 70 países- únicamente puede ser civil y nunca militar, por los
propios intereses que este tema encierra.
Es así como en estas pocas letras les he
comprimido totalmente la información de este “cuasi tortuoso”
peregrinar que me ha tocado vivir hasta llegar Ecuador a ser el país
número quince en desclasificar oficialmente la información ovni
(hubiéramos sido el decimocuarto, pero Japón se nos adelantó).
A CONTINUACIÓN USTED ENCONTRARÁ UNA BREVE RESEÑA DE LO QUE FUERON LOS PRIMEROS PASOS EN EL INTERNET PARA DAR A CONOCER A USTEDES EN HONOR A LA VERDAD LO QUE ESTABA SUCEDIENDO A COMIENSOS DEL AÑO 2003... GRACIAS A MI HIJO FRANCISCO XAVIER, QUE FUE QUIEN COLOCO ESTA INFORMACIÓN EN : http://www.ovnistodalaverdad.cjb.net
EL TERCER OBJETIVO
Si nos demoramos veintidós años -como ustedes habrán
visto- hasta llegar a conseguir que oficialmente se acepte la
existencia del fenómeno ovni, pues estamos dispuestos a esperar otro
tanto, hasta que las autoridades del Ministerio de Educación comprendan
nuestra petición, cual es la de instaurar en todas las escuelas la
materia de Astronomía Básica, lo que permitiría la evolución conciente
de nuestras nuevas generaciones, pues --si queremos tener un país mejor-
es necesario que las nuevas generaciones conozcan de la perfección y
grandeza del trabajo de Dios.
Solamente imaginemos los cambios positivos de conducta que tendría
nuestra sociedad si las nuevas generaciones comprendieran cómo funciona
el cosmos y en este proceso descubrieran la existencia de leyes
universales que rigen el universo, formando parte de lo que nosotros
consideramos la justicia divina.
Una sola ley de éstas -que fácilmente puede ser
descubierta y comprendida- como lo es la ley de causa y efecto o acción y
reacción, les haría comprender a las nuevas generaciones que cualquier
acción que ellos cometan en contra de su prójimo, se revertirá tarde o
temprano en su propia contra; y así se cuidarán de no hacer daño a los
demás por un razonamiento conciente, y no por represalias o temores ni
al demonio ni a castigos eternos, y -con seguridad- nuestras cárceles
tendrían muchos menos huéspedes.
Aquí les presentamos el documento que marca el inicio de este nuevo
peregrinar con el Ministerio de Educación del cual hasta ahora no hemos
recibido respuesta alguna, pues únicamente se nos hizo llegar -a un
hotel de la ciudad de Ibarra cuando estábamos dando unas conferencias-
un fax en el que se da cuenta de que esta petición ha sido trasladada a
otro funcionario.
Funcionario que nunca se ha contactado con nosotros y jamás nos ha
permitido hasta el día de hoy, 9 de Abril del 2009, exponerle nuestros
argumentos. Observen los documentos que ponemos a continuación y saquen
ustedes sus propias conclusiones.