Follow us on Twitter

Cuando hace aproximadamente 7 años ingresé al Club Galileo de la ciudad de Guayaquil,  tuve la oportunidad de leer el Pentateuco Extraterrestre, escrito por Jaime Rodríguez. Esa lectura marcó un antes y después en mi forma de ver las cosas.

Entendí que existen altas esferas que pretenden limitar nuestro raciocinio, mediante el ocultamiento y filtro de la información que se nos brinda. Años después y como resultado final de mis propias investigaciones, escribí un libro: “Desenmascarando a Yahvé”.

Recuerdo que uno de los títulos desarrollados en ese ensayo (el Pentateuco Extraterrestre) era: ¿La nube o Nave? Y ese título hacía referencia a la “nube” que guiaba al pueblo israelita por el desierto durante su éxodo de cuarenta años por el desierto rumbo a la tierra prometida:

“Yahvé iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles…” (Exodo 13: 21)

Yo concuerdo con Salvador Freixedo, Jaime Rodríguez, Andreas Faber-Kaiser y cada uno de los investigadores que han escrito opinando que esa nube de día y columna de fuego de noche no era otra cosa que una nave camuflada. Y es que mediante el análisis de los pasajes bíblicos, podríamos incluso inferir que en ocasiones eran varias las naves que desde el aire escoltaban a los israelitas. Pasajes bíblicos como este:

“Entonces el ángel de Dios, que iba delante del campamento de Israel, se trasladó e iba detrás de ellos. Asimismo, la columna de nube que iba delante de ellos se trasladó y se puso detrás de ellos (Exodo 14:18-20)

“Porque el Señor llega en medio del fuego, sus carros parecen un torbellino; va a descargar el ardor de su ira y las llamas ardientes de su castigo”  (Isaías 66:15)

“Los carros de Dios son miríadas de miríadas, y millares de millares. ¡Entre ellos el Señor viene del Sinaí al santuario!” (Salmo 68:17)

Y hay pasajes tan reveladores que no dejan lugar a dudas de que esas nubes no eran sino el camuflaje de vehículos aéreos sólidos. Como en el caso de la visión del profeta Ezequiel, cuyo libro comienza con estas palabras:

“Sucedió en el quinto día del mes cuarto del año 30, estando yo en medio de los cautivos, junto al río Quebar, que fueron abiertos los cielos, y vi visiones de Dios (Ezequiel 1:1)

Y más adelante, Ezequiel nos revela:

“Entonces vi que del norte venía un viento como huracanado; de una gran nube salía un fuego como de relámpagos, y en su derredor había un fuerte resplandor. En medio del fuego brillaba algo semejante al metal bruñido.” (Ezequiel 1:4)

Y si nos preguntamos qué era ese objeto sólido de metal bruñido que resplandecía dentro de la nube vista por Ezequiel, pues la respuesta nos la da una herramienta digital educativa. Si uno pone la frase “profeta Ezequiel” en el buscador de la enciclopedia digital Biblioteca de Consulta Encarta 2008, entre las opciones que arroja el buscador aparece la opción: EL CARRO DEL SEÑOR. Al acceder a esta opción, se entra a un vínculo en el que nos encontramos con este texto:

“En este fragmento del libro bíblico llamado Ezequiel, se explica la vocación de dicho profeta y se narra la visión que éste tuvo del carro del Señor”.

El tema es que estos extraños signos en el cielo, que en la biblia son denominados nubes inteligentes o carros de fuego, no solo aparecen en la Biblia, sino que también los hallamos en el Corán. Este importante texto religioso que el Angel Gabriel dictó en un transcurso de 20 años al profeta Mahoma, nos narra interesantísimos pasajes que (en el ámbito UFO) no le piden favores a los que hayamos en la Biblia. Aquí también aparece la famosa nube, la cual arrasó los pueblos de Ad, Temud, Madián y varios más:

“Dios conoce perfectamente vuestras acciones, repuso Choaib. Le trataron de embustero; el castigo de la nube tenebrosa les sorprendió: era el día de un castigo terrible. Era un signo del cielo; pero la mayor parte de los hombres no creen. (XXVI: 188-190)

“Y cuando vieron una nube que avanzaba hacia sus valles, se decían: Esa nube nos dará lluvia. ‑No, es lo que queríais apresu­rar; es el viento portador de un cruel castigo. Va a exterminarlo todo por orden del Señor. Al siguiente día, no se veía ya más que sus moradas. Así es como retribuimos a los culpables.” (XLVI: 23-24)

Los seres que enviaron a Gabriel constantemente están recordando a Mahoma que la suerte que corrieron los pueblos de Ad, Temud y Madián, es la misma suerte que corrieron todos aquellos pueblos a los cuales ellos enviaron profetas acompañados de signos evidentes. SIGNOS EN EL CIELO que esos pueblos ignoraron:

“¿Esperan los infieles que Dios vaya a ellos en medio de las tinieblas de espesas nubes, acompañado de sus ángeles, y que todo sea consumado? En verdad, todas las cosas vuelven a Dios. Pregunta a los hijos de Israel cuántos signos evidentes he­mos hecho brillar a sus ojos. El que haga cambiar los favores que Dios le había concedido, aprenderá que Dios es terrible en sus castigos.” (II: 206-207)

“¿No han oído la historia de sus antepasados, del pueblo de Noé, de Ad, de Temud, del pueblo de Abrahán, de los habitantes de Madián y de las ciudades destruidas? Tuvieron apóstoles acompa­ñados de signos evidentes. No es Dios el que ha obrado mal con ellos; son ellos mismos.” (IX: 71)

Y curiosamente, es con esa misma frase de SIGNOS como el historiador romano del siglo IV, Julio Obsequens, en su famosa obra “El libro de los Prodigios”, nos relata el siguiente hecho:

“Un terrible signo apareció en el cielo, en forma de columna. Fue en la época del emperador romano Teodosio”

Y más o menos lo mismo es lo que nos relata el erudito francés del siglo XVI, Ambroise Paré, en su obra “Monstruos y Prodigios”:

“La antigüedad nos ha dejado testimonio escrito de muchas extrañas apariciones en el cielo: “cometas barbudos y de largos cabellos, antorchas, columnas, lanzas, espejos, batallas de nubes, dragones, lunas y soles dobles y otras cosas”.

Como pueden ver, estos relatos los hallamos prácticamente en todas las épocas. Y es que lo que más me llamó la atención cuando empecé mi propia investigación, fue el hecho de que las crónicas referentes a EXTRAÑOS SIGNOS EN EL CIELO son muy antiguas. Tan antiguas que no sería exagerado decir que el fenómeno es tan antiguo como la raza humana.

Pero esta opinión que comparto es solo eso, mi opinión, y considero que cada cual puede llegar a sus propias conclusiones. Cabe entonces aquí el término de Jaime: No lo crea, pero tampoco lo niegue: Investíguelo.

Comentarios (1)Add Comment
Javier Pauner
¿Y qué o quién es Dios?
escrito por Javier Pauner, diciembre 26, 2009
Buenas,
Soy España. Acabo de registrarme hace apenas unos minutos. Espero poder aprender nuevas cosas visitando esta web.
Antes que nada desearos un nuevo año 2010 y que si Dios quiere, sea mejor que el 2009 en tema de misterios, ovnis y desclasificaciones más importantes por parte de dos de los gobiernos más importantes en cuanto a ocultación, Estados Unidos y Rusia.
Leyendo el artículo me vienen preguntas, preguntas que ya se planteo Erick von Däniken. ¿Es posible que los dioses del pasado a los cuales ahora rezamos fueron los mismos que "civilizaron" a los hombres? ¿Y si fuesen astronautas de otros mundos que nos acercaron de alguna manera su tecnologia? ¿Y si todo es una especie de fantasia poderosa producida por nuestra mente que es capaz al igual que algunos lamas de crear los llamados Tulpa?
La imaginación es poderosa, pues aunque en principio no exista aquello que imaginamos es cuestión de tiempo que acabe materializandose.
¡¡Un saludo!!

Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy
Spanish English Italian Japanese Russian Turkish

Menú principal

Chat On-line!

mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy134
mod_vvisit_counterAyer147
mod_vvisit_counterEsta Semana715
mod_vvisit_counterSemana pasada996
mod_vvisit_counterEste mes588
mod_vvisit_counterMes Pasado4679
mod_vvisit_counterTodos81652
Tenemos 19 invitados conectado(s)