Mi querido Jaime rodríguez., reciba mi saludo tanto como mi admiración
a su destacada labor soy una persona que siempre me ha interesado los
fenómenos ovni.
Tuve mi primera experiencia de avistamiento, de un objeto volador no identificado, recuerdo que en las noches siempre miraba al cielo y se veía muchas luces y siempre tenía esa curiosidad de observar el cielo con binoculares, a menudo conversaba con otro compañero, que se llama Carlos Berrezueta, sobre este particular que nos traía muy intrigados. Hasta que un buen día yo me encontraba realizando Guardia Nocturna en el turno de 24:00 a 03:00 horas, en una garita que se encontraba en el exterior de la base y fue allí, que cuando, ya por entregar mi Servicio me dirigí al dormitorio para Darle Diana al Turno de Guardia Entrante, que coincidentemente era mi Compañero Carlos Berrezueta, salimos con dirección a la garita y se escucho a los perros de la base inquietos ladraban, otros aullaban, motivo por el cual nos dispusimos a dar una ronda sin encontrar nada; y una vez que se calmaron los perros, nos pusimos a conversar sobre los Ovnis, nos pusimos de Acuerdo para subir al Aula de Interceptación, que de los dormitorios se encontraba a unos 400 metros de altura, con el afán de ver el Firmamento.
Apenas nos encontrábamos subiendo, estimo yo unos 100 metros, escuchamos a un burro que venía desaforado por el camino, casi nos tira al suelo, nos repusimos del susto y continuamos nuestro asenso, cuando de pronto, en lo alto divisamos una nave circular brillante color plata, con varios focos de colores a su alrededor, esta estaba a una altura de no menos de 100 metros me tome la molestia de ver la hora y era las 03:30 de la mañana y nos quedamos observando su desplazamiento sobre nuestras cabezas, era lento, tuvimos tiempo de despertar al Oficial Comandante de la Base, pero no lo hicimos a la final, no nos iba a creer pensando que estábamos Borrachos o algo parecido, así que no lo despertamos, cada uno de nosotros teníamos nuestros fusiles, yo me encontraba consciente de lo que veía.
En algún momento se me paso por mi mente el dispararle a esa nave, pero algo me hizo desechar ese pensamiento, así que seguimos viéndole deslizarse por encima de nuestras cabezas, no hacia ruido alguno, no tuve miedo o temor de lo que estábamos viendo, lo que si me pude dar cuenta que tanto era la tranquilidad, que en 100 metros que avanzamos nos tomo 3 horas y media desde que lo vimos hasta que tomo una velocidad vertiginosa y desapareció exactamente a las 06:30 minutos por la parte más alta del cerro, justo donde esta un mojón o cota Geográfica haciendo un giro de 90 grados.
Esto se los he contado a mis amigos, a mi esposa, a pocas personas, hay algunos que creen otros que no, en fin yo sé y me encuentro seguro de lo que vi, además, creo que no somos los únicos habitantes en este hermoso universo, me despido y espero que este testimonio contribuya y ayude a entender a muchos escépticos que las cosas se hallan allí y que no se puede descartar nada.

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